jueves, 6 de diciembre de 2012

Navidad 2012

Navidad
La Adoración de los Pastores, Gustavo Doré
Queridos feligreses y amigos de san Antonio de Padua. Como los cuestionamientos hay que abordarlos con rigor, os transcribo la página 76 y las dos primeras líneas de la 77 del libro del Papa, para que tengáis el texto exacto de lo que dice el Papa con respecto a la mula y el buey en el nacimiento del Señor. Se me antoja una oportuna felicitación en la Navidad 2012.


[…] “Como se ha dicho, el pesebre hace pensar en los animales pues es allí donde comen. En el Evangelio no se habla en este caso de animales. Pero la meditación guiada por la fe, leyendo el Antiguo y el Nuevo testamento relacionados entre sí, ha colmado muy pronto esta laguna, remitiéndose a Isaías 1, 3: “El buey conoce su amo, y el asno el pesebre de su dueño; Israel no me conoce, mi pueblo no me comprende”.


Peter Stuhlmacher hace notar que también tuvo un cierto influjo la versión griega de Habacuc 3, 2: “En medio de dos seres vivientes…serás conocido, cuando haya llegado el tiempo aparecerás (p. 52). Con los dos seres vivientes se da a entender claramente a los dos querubines sobre la cubierta del Arca de la Alianza que, según el Éxodo (25, 18-20) indican y esconden a la vez la misteriosa presencia de Dios. Así, el pesebre sería de algún modo el Arca de la Alianza, en la que Dios misteriosamente custodiado, está entre los hombres, y ante la cual ha llegado la hora del conocimiento de Dios para “el buey y el asno”, para la humanidad compuesta por judíos y gentiles.


En la singular conexión entre Isaías 1, 3, Habacuc 3,2, Éxodo 25, 18-20 y el pesebre, aparecen por tanto los dos animales como una representación de la humanidad, de por sí desprovista de entendimiento, pero que ante el Niño, ante la humilde apariencia de Dios en el establo, llega al conocimiento y, en la pobreza de este nacimiento, recibe la epifanía, que ahora enseña a todos a ver. La iconografía cristiana ha captado ya muy pronto este motivo. Ninguna representación del nacimiento renunciará al buey y al asno.”



Cuando alguien quiera manipular las palabras del Papa, preguntadle en qué página del libro se afirma lo que él (el interrogador avieso) está diciendo. Aunque ya sabéis que no hay peor ciego que el que no quiere ver.


Estas Navidades, más que nunca, alentamos al buey y a la mula que alienten fuerte para que el frío de la provocación no acatarre al Niño. ¡Feliz Navidad cantores de Belén!


Blas Silvestre, Navidad 2012.

martes, 27 de noviembre de 2012

Una Parroquia de Cine: Ciclo de Bioética - Bella

Ciclo de Bioética : Bella

El próximo viernes 30 de noviembre a las 21:00h cerraremos el ciclo de Bioética con "Bella", primera película del director mexicano Alejandro Monteverde, y que obtuvo el reconocimiento del Festival Internacional de Cine de Toronto, con el premio que otorga el público. 
Es la historia de José y de Nina, de sus cruces personales que cargan en silencio, una relato complejo contado con sencillez que se convierte en un canto a la vida en medio de la desesperanza que los envuelve.


domingo, 18 de noviembre de 2012

Para la Reflexión "Teología y Antropología de la Vida Naciente"

Teología y antropología de la vida naciente

La Visitación de Giulio Romano y Giovanni Francesco Penni (diseñado por Rafael) (1517) Museo del Prado. Mas información en la Galeria online del Museo Galeria Online   

La vida del creyente no es una vida irracional. El ciudadano religioso reclama en el espacio público el mismo derecho a la razón que asiste al ciudadano secular. Si el ciudadano secular recurre a su cosmovisión para hacerse presente en el espacio público, ¿por qué se le exige al ciudadano religioso la privatización de su cosmovisión? Un Estado realmente democrático protege por igual la razón secular como la razón religiosa. Sin entrar ahora en la cuestión acerca de que la historia de la razón es imposible sin tener en cuenta la aportación de las tradiciones religiosas, especialmente la cristiana en el mundo occidental. Por ello hemos unido en el título teología y antropología para aportar elementos de reflexión a los problemas en torno a la vida naciente.

Yendo de hoy hacia atrás, la más elemental antropología de la vida cotidiana nos descubre, en este tema de la vida naciente, que una joven madre, certificada su fecundación, corre veloz a casa de su madre y le dice: “¡Mamá, estoy embarazada, esperamos un hijo!”. Sería ridículo hablarle a su madre de “conglomerado de células”.

Esta antropología de lo cotidiano, para el creyente arranca de la antropología bíblica que no deja de ser también una antropología de lo cotidiano. Fe e irracionalidad se compadecen muy mal. El creyente cristiano cabal está lejos de los fundamentalismos. Es el mismo Dios el autor de la fe y de la razón y, por tanto, no puede contradecirse. Hagamos un rastreo, a lo boy scout y a lo científico, en la Biblia para arrojar luz sobre la vida naciente.

El relato de la visita de María a Isabel (Lc 1, 39-48) está marcado por un símbolo delicado y fundamental. El niño “saltó de alegría en el vientre” de Isabel. Esta última, dirigiéndose a María, le dice con una bendición: “¡Bendito el fruto de tu vientre!”. El vientre es un símbolo delicado y fundamental, no sólo porque es imagen de ternura y fecundidad sino también porque es el signo de la vida.

En él tiene sus raíces la vida física de la criatura y en el seno de la madre la Biblia pone en acción al mismo Creador, como canta en una bella estrofa el Salmo 138:

“Tú has creado mis entrañas, me has tejido en el seno materno. Te doy gracias porque me has escogido portentosamente, porque son admirables tus obras, conocías hasta el fondo de mi alma, no desconocías mis huesos. Cuando en lo oculto, me iba formando, y entretejiendo en lo profundo de la tierra, tus ojos veían mis acciones, se escribían todas en tu libro, calculados estaban mis días antes que llegase el primero.”

Las palabras del salmista nos permiten comprender otro valor del símbolo “seno/vientre”: él no es sólo la raíz del hilo de la vida; es también la raíz de la vocación divina de todo hombre y mujer, es decir, de su misión en la historia. Conocemos la declaración que el Señor hará al joven Jeremías el día de su llamada (1,5):

“Antes de formarte en el vientre, te escogí, antes que salieras del seno materno, te consagré”.

Lo mismo sucederá con el Bautista “lleno del Espíritu Santo ya en el vientre de su madre” (Lucas 1,15), y con Pablo, convencido de haber sido “elegido desde el vientre de su madre” (Gálatas 1,15).

Teniendo detrás esta tradición volcada en el amor a la vida naciente, el creyente no puede menos que proponer al varón y a la hembra de hoy ese amor al hilo inicial de la vida humana. La ciencia médica lucha por la vida y la apoyamos y la necesitamos. Ayuda a la maternidad pero no la sustituye. Antes del día primero, desde lo oculto de la fecundación, ya Alguien nos conoce y nos espera. Pura humanidad.

Blas Silvestre, Noviembre 2012

jueves, 1 de noviembre de 2012

Ciclo de Conferencias sobre Bioética

Parroquia San Antonio de Padua
Programa - Conferencias sobre Bioética
         
“Vamos a aprender a cambiar el hombre antes de saber qué es el hombre. Lo esencial del hombre es más frágil de lo que cree". Jean Rostand
       
Lugar: Salón de Actos de la Parroquia
Hora:  20 horas
Inscripción: En la misma Parroquia
Matrícula: 5 euros
       

Presentación:

La virtud de la prudencia es la virtud que debe regir todo el actuar humano. La prudencia es, en cierto sentido, la síntesis de todas las virtudes: es el buen juicio, el arte de la medida y de la oportunidad en el obrar. Prudencia implica valor, templanza, justicia y sabiduría práctica. Y el significado de tal concepto no afecta exclusivamente a la ética. La antropología, la concepción del mundo y la sociedad, el por qué de las cosas tienen mucho que ver con la prudencia. Ésta, la virtud de la prudencia, pone de manifiesto la contingencia, la precariedad y la imprevisibilidad de la acción humana. Los hombres no son dioses ni su saber es absoluto. De ahí que deban medir su comportamiento enfrentándose a lo imprevisible y aceptar el riesgo de equivocarse. La prudencia nos sitúa ante los límites de la razón, que no ignora los aspectos más trágicos de la existencia humana, pero confía en el poder del conocimiento y de la acción para superarlos. La prudencia es la primera y la última palabra de un actuar humano que nos invita a querer todo lo posible, pero solamente lo posible, y a dejar el resto en las manos de Dios.

Esta concepción de la prudencia, que aprendimos en la filosofía griega, quiere enmarcar el ciclo de conferencias sobre bioética, una disciplina del actuar humano que ha puesto en manos de los científicos y los médicos enormes posibilidades de actuación, que deben ser utilizadas con prudencia salvaguardando siempre la primacía y la dignidad del ser humano como persona.


CICLO CINE Y BIOÉTICA
La exposición de los profesores tendrá una duración de 45´ a la que seguirá un diálogo de 30´

  •  Miércoles 7 de noviembre.

Historia y fundamentos de la Bioética


Juan Carlos Siurana, Profesor Titular de Filosofía Moral, en el 
Departamento de Filosofía del Derecho, Moral y Política de la 
Universitat de València. Director del Grupo de Investigación en Bioética 
de la Universitat de València.


  • Miércoles 14 de noviembre.

Problemas éticos en el inicio de la vida.


María Amparo Muñoz, Profesora Asociada del Departamento de Filosofía del Derecho, Moral y Política de la Universidad de Valencia y Catedrática de Filosofía de Educación Secundaria.

  • Miércoles 21 de noviembre.

Células madre y clonación


Javier García Conde, Catedrático de Medicina, Máster en Bioética, Hospital Clínico Universitario, Valencia.

  • Miércoles 28 de noviembre.

Buscando un sentido al final del viaje.


José Luís Guinot, Jefe clínico de Oncología Radioterápica del IVO, Coordinador de la Asociación Humanidad Nueva y vicepresidente de la Asociación Viktor Frankl.

       
“El futuro del hombre dependerá no tanto de su ciencia cuanto de su sabiduría”. Juan Pablo II
       

jueves, 25 de octubre de 2012

Para la Reflexión: "Los medios necesarios para vivir"

Breve reflexión sobre los Medios Necesarios Para Vivir.

http://www.flickr.com/photos/prognatis/2844674561/in/set-72157607214163855/
Ruinas de Angkor, imagen original de Pau García Solbes alojada en Flickr
El ser humano, como todo ser viviente, no puede prescindir de un medio favorable para ser él mismo; ésta es una ley biológica esencial. Todo hombre necesita un medioambiente para vivir, crecer, descubrir y hacer florecer su personalidad. Esta necesidad es vital y absoluta. Incluso, a menudo, un hombre necesita diversos medios: está el medio familiar, el medio profesional, el medio preciso para su formación intelectual o técnica; existe también un medio indispensable para toda vida del espíritu, ya se trate de ciencias especulativas, de artes o incluso de la vida religiosa. Si el hombre en nuestros días está tan profundamente descentrado, ¿no lo es más a menudo porque los diferentes medios en los que se desenvuelve su existencia no son ya los que deberían ser para asegurar su desarrollo total y armonioso? Lo más grave precisamente es que la mayoría de los medios en el seno de los cuales viven muchos de nuestros contemporáneos son en general desfavorables  para el desarrollo de la vida del espíritu. La familia, la escuela, la universidad, las iglesias, las instituciones culturales y sociales tienen mucho que decir en este aspecto.


Las leyes son necesarias, ya lo hemos dicho en otro escrito sobre los límites, pero insuficientes. El medio es anterior a la ley. Y el medio está fallando. Dicho con cierta exageración, hay más selva que ciudad. El desbordamiento de los límites más esencialmente humanos sucede por la falta de medios en que van creciendo los futuros ciudadanos. La familia no debe abdicar, como seguramente lo ha hecho, de sus responsabilidades de educación. La escuela debe educar en la contrariedad. No a los deseos exacerbados. La universidad debe enseñar el rigor y la competencia profesional. Las iglesias deben crear medios apropiados para vivir la propia religiosidad. La cultura y la sociedad han de evitar el espectáculo. La sobriedad y el equilibrio deben ser metas frente al triunfo y el éxito a toda costa. La vida sencilla debe ser la vida.


En esta reflexión sobre los medios, éstos no son instrumentales sino constitutivos. No todo es manipulable y convertible en mercado. Es posible vivir de otra manera.

Blas Silvestre, octubre 2012.

Una Parroquia de Cine :Ciclo de Bioética - Al Cruzar el Límite

Ciclo de Bioética: Al Cruzar el Límite


Mañana viernes 26 de octubre a las 21:00h  tendremos ocasión de ver la película estadounidense "Al cruzar el límite" con Hugh Grant y Gene Hackman como actores principales en un "thriller" donde la acción se entremezcla con los dilemas éticos que encuentra la medicina, sobre todo en la investigación clínica. Ambos médicos interpretados por Grant y Hackman serán enfrentados por  los límites que plantea dicha investigación.




lunes, 1 de octubre de 2012

Una Parroquia de Cine :Ciclo de Bioética - En un mundo mejor

 CICLO DE BIOÉTICA - En un Mundo Mejor.
 
 
El próximo viernes 5 de octubre iniciamos el ciclo de cine sobre Bioética, que este més excepcionalmente tendrá dos películas, estrenando además nuevo horario, 21:00 horas, con la proyección del film En un mundo mejor, de Susanne Bier, 2010, Dinamarca, Suecia, 119 minutos, drama.
 


La bioética no es solo un método, una práctica, un saber… es algo más; aspira a otro mundo, o quizás tan solo a hacer este algo mejor, que no es poco. En este afán no puede menos que aliarse en el gran imaginario de nuestra época  que es el cine. La bioética vive y se nutre de muchos recursos. Uno de ellos es la imaginación: el cine.

“En un mundo mejor” es una de las últimas películas que aborda la tarea de iluminar la forma en que podemos hacer un mundo mejor. Sin simplificaciones, sin angelismos, sino vigorosa, honesta y valientemente. Nos ofrece la posibilidad de ejercitarnos en un laboratorio moral, en el juicio ético.
 
La trama no deja de plantearnos problemas que hemos de considerar desde la perspectiva ética (y bioética). Por un lado la vida de los niños que viven en la tranquila ciudad danesa. ¿Cómo afrontar el acoso escolar? ¿Cómo solucionar las situaciones familiares complejas? ¿Cómo hacer frente a la muerte de la madre con tan pocos años? ¿Cómo afectan los nuevos modelos familiares a los hijos? Por otro lado, los problemas que presenta un campo de refugiados donde trabaja temporalmente uno de los padres.
 
El tema predominante que nos plantea la película es el de cómo responder a la violencia. “Venganza” es el título original en danés de la película (Haevnen). O mediante un gesto no violento a través del diálogo. La película ofrece un mundo mejor que la venganza. Por ello trabaja también la   bioética. No veremos en la película uno de esos problemas que tanto nos llama la atención: fecundación in vitro, biotecnología, eutanasia (aunque éste sí se apunta), aborto, genoma… Pero siendo la primera película del ciclo “Cine y  bioética”, nos viene muy bien para entrar en un “talante ético” con miras a los problemas que las conferencias nos planteen. La bioética también pretende un mundo mejor.

(Artículo publicado en nuestro boletín San Antonio en Acción nº 8)

Para la Reflexión : "Límites"

 Límites 



Olvidados los clásicos, los modernos no acabamos de acertar en un camino de equilibrio y  crecimiento ciudadano. Aquel humanismo griego que nos hablaba, y nos habla, de los límites de la razón, que no ignora los aspectos más trágicos de la existencia humana, pero confía en el poder del conocimiento y de la acción para superarlos. La prudencia es la primera y la última palabra de ese humanismo trágico que invita al hombre a querer todo lo posible, pero solamente lo posible, y a dejar el resto a los dioses. Nos hemos alejado de este humanismo. Y así nos va.

Ahora los límites los marcan las leyes, necesarias en un estado de derecho, pero insuficientes para hacer ciudadanos. Si se quema el bosque, endurezcamos las penas. Si los anti-sistema bloquean la ciudad, apliquémosles las leyes. Si crece el tráfico de drogas, mano dura con los traficantes. Si se roban los productos del campo, los rodeamos de vallas. Y así. Hace ya mucho que nuestra escuela y nuestra familia no educan en los límites, límites del propio individuo y límites de la sociedad en la que tendrá que desenvolverse.

Una de las primeras claves de la felicidad, individual y colectiva, es el conocimiento de los propios límites y su aceptación. Y digo felicidad y no bienestar. No son lo mismo. Este es otro debate. Desde sus límites el individuo pone en marcha su creatividad, su libertad, su búsqueda y su solidaridad. El grito es: ¡creativos, no usuarios! Porque no se respetan los límites de las leyes porque el individuo no conoce sus propios límites. Y quema, asalta, golpea y destroza cuanto sale a su paso.

A alguien le puede parecer este humanismo un humanismo de baja tensión. Desactivador de energías necesarias y justas. Considérese detenidamente. Las tertulias de cualquier signo se mueven en torno a la ley y la ideología de profesión. Alguien tiene que hablar, en las tertulias, en los medios, de antropología, de filosofía, de fundamento. El ciudadano es algo más que un voto, una idea política, una opción de partido. Familia, escuela y universidad tiene mucho que decir y, por tanto, a mi parecer, mucho que recuperar. Desear todo lo posible, solamente lo posible, y dejar lo demás a los dioses. Curiosamente todavía hablamos de Aristóteles. Por algo será.

Blas Silvestre.

domingo, 30 de septiembre de 2012

HORARIO DE MISAS -ACTUALIZADO-

La página con el horario de Misas ha sido actualizado al horario de "invierno" que comienza este lunes 1 de Octubre de 2012

Puede acceder desde el enlace permanente o desde el siguiente enlace:

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Curso Sagrada Escritura

Parroquia San Antonio de Padua 

PROGRAMA CURSO
 SAGRADA ESCRITURA


INTRODUCCIÓN A LA
LITERATURA SAPIENCIAL

«PRESTARÉ OÍDO AL PROVERBIO» (Sal 49,5)

          
Horario: 20 horas
Lugar: Salón Parroquial
Inscripción: Sacristía
Matrícula: 5 euros


         

Octubre 2012

Imparte:
 Rvdo. Don Fernando Ramón Casas,
Rector del Seminario,
Profesor de la Facultad de Teología de Valencia
 
Presentación:
 
El Antiguo Testamento contiene un conjunto de escritos considerados como «libros sapienciales» (Proverbios, Job, Eclesiastés, Eclesiástico y Sabiduría). En ellos se contiene como una síntesis de la reflexión, a la luz de la fe, de todo un pueblo frente a las cuestiones más importantes a las que hemos de dar respuesta: ¿Cuál es el sentido de nuestra vida?, ¿qué es el bien y el mal?, ¿qué hacer ante el dolor y el sufrimiento?, ¿qué es la salvación y cómo alcanzarla? También tratan de las relaciones con Dios, de las relaciones de padres e hijos, de la educación… Podemos pensar que la vida ha cambiado mucho desde que se escribieron estos libros hasta ahora, que nuestros problemas de hoy no se pueden resolver con su luz ¿es cierto? Durante este breve curso intentaremos descubrir que no, porque estos libros parten de una intuición fundamental que hoy sigue siendo válida: el hombre desea la felicidad. Estos libros nos muestran un camino que también hoy sigue siendo capaz de llevar al hombre a alcanzar su objetivo.

¿Cuál es el sentido de nuestra vida?, ¿qué es el bien y el mal?, ¿qué hacer ante el sufrimiento?...

Proverbios, Job, Eclesiastés, Eclesiástico y Sabiduría
.
 
          
  • Miércoles 10 de octubre

1ª sesión - Introducción a la literatura sapiencial en Israel

En esta sesión se presentarán los libros sapienciales, el lugar que ocupan dentro del Antiguo Testamento, cual es su estructura y contenidos fundamentales, cuándo fueron escritos,… Se trata de una sesión más académica para transmitir unos conocimientos sobre los que apoyaremos el resto de sesiones más temáticas.

  • Miércoles 17 de octubre

2ª sesión - El hombre en el cosmos


El hombre se encuentra dentro de un marco espacial y temporal: el universo y la historia. Su felicidad y, en definitiva, su salvación pasan por una correcta integración en este ámbito.

  • Miércoles 24 de octubre

3ª sesión.- El hombre en la sociedad

Para convivir en nuestro entorno más cercano hemos de tener claros valores como el bien y el mal, el sentido del trabajo y la justicia… También dedicaremos algún apartado para ver el papel de la mujer en la sociedad.

  • Miércoles 31 de octubre

4ª sesión.- El hombre y la educación

Este tema es muy importante: la sabiduría no sólo hay que conocerla sino también comunicarla a las futuras generaciones. Hoy nos encontramos con muchas dificultades para la educación en valores y para la transmisión de la fe. Nos acercaremos a las intuiciones que estos libros nos ofrecen acerca de la educación.


 



lunes, 6 de agosto de 2012

Para la reflexión:

Cristo, el Hijo pródigo de todos los hijos pródigos

Cuatro lecturas (von Balthasar, 1974; Pupnik, 1997; Nouwen, 1998; Denis, 2001) de la parábola del hijo pródigo, una de las parábolas contadas por Jesús con mayor universalidad, arrojan, desde nuestro punto de vista, una dirección de la cristología trabajada por el cristólogo valenciano José Vidal Taléns (Actualidad de la cristología que sostuvo y alentó el Vaticano II, Salamanca, 2005), acerca de la cuestión que los humanismos  renacentistas y la Ilustración quisieron solucionar: la salvación humana de lo humano. Haciendo hincapié en el adjetivo “humana”.

Hemos hecho una lectura transversal de cada uno de los libros de estos autores sobre la parábola, que a continuación exponemos,  y concluiremos con las tesis de Vidal intentando mostrar la identificación de Jesús de Nazaret con todo lo humano vislumbrado en la parábola.
El Regreso del Hijo Pródigo. Murillo


Hans Urs von Balthasar.

“Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Jn 14,6)

[…] Ninguna religión, excepto la cristiana ha tenido el valor de hacer una afirmación de este tipo ante la situación de este mundo. A lo sumo Dios podría ser la paz más allá de las discordias morales, el “no ser” más allá de una existencia insoportable y absurda, el mundo de las ideas por encima de sus imágenes decadentes. A lo más podría inclinarse lleno de compasión y de gracia, sobre la criatura sufriente; pero ¿cómo puede responder de todos los dolores de ésta como creador? Hay dos cosas que no son suficientes: enseñar, incluso con ayuda del arte, a superar por sí solos el sufrimiento, porque queda un gran número de gente que no conoce estos caminos misteriosos y que no pueden recorrerlos y, por otra parte, pensar en el poder de Dios, a quien se le reconoce capaz de preservar a la criatura, que ha creado libre, de la culpa y de la condenación que le sigue, por una intervención de su gracia poderosa.

Tal Dios no habría osado o no habría sido capaz de tomar verdaderamente en serio la libertad dada a su criatura. El padre no responde con una negativa al hijo más joven, que le pide la parte de la herencia que le corresponde para marchar a un país lejano. Entonces, ¿tiene Dios alguna posibilidad de que no se le pierda el conjunto de su creación, aunque el ser creado libre se pierda? Solo queda una posibilidad muy misteriosa de la que podamos tener cierta precompresión humana, pero de la que solamente en la gratuidad de la fe se nos puede dar su último misterio: unirse en silencio a la propia criatura acompañándola en bondad en el  mismo camino de la propia perdición. En la parábola del hijo pródigo falta la figura de quien la cuenta, del mismo Jesús. El Padre no espera sin más que el hijo vuelva espontáneamente o movido por la necesidad, sino que envía su amor en la persona del Hijo, para que penetre en ese estado de perdición. Hace que su Hijo se identifique con el hermano perdido.

Haciéndose hermano de “los más pequeños” y de los más miserables Jesús demuestra, más con las obras que con las palabras, que Dios en cuanto omnipotencia es amor y que en cuanto amor es omnipotencia, y todo eso en sí mismo, es decir, en el misterio de la trinidad, el único que puede explicar la compleja oposición en el seno de Dios mismo, entre estar-junto-a Dios y ser abandonado por él.

Hans Urs von Balthasar, ¿Por qué soy todavía cristiano? Sígueme, Salamanca, 1974.

Marko I. Rupnik                                                                       

Un hombre tenía dos hijos.

Dos es el principio de la multitud, o sea de la humanidad. Y es también el principio de la diversificación. En la Biblia vemos constantemente el principio de la diversificación: dos hijos –Caín y Abel-, dos hermanos –Esaú y Jacob- (Denis), dos mujeres –Agar y Sara-. El esquema mental al que nos inducen estas parejas es a la bendición de uno y la maldición del otro. En la parábola en cambio, los dos hijos dicen algo más. Vemos una especie de diversificación inicial –uno se marcha de casa y el otro se queda (Nouwen), uno es libertino y el otro servil-, pero aquí el acento se pone en el hecho de que un hombre tenía dos hijos. La diversificación estará sobre todo en el camino en el que llegarán a la comprensión de que son hijos, es decir, al conocimiento del padre y a la conciencia de ser hermanos.

Encontrarse con el padre

La lejanía era la nueva morada que el hijo pródigo había escogido. Este lejos dice todo lo que queremos expresar cuando hablamos del pecado. Es un exilio que toca al hombre en el ser. Pero el Padre ve al hijo cuando éste todavía está lejos, porque el amor no conoce la lejanía. La mirada del amor penetra las profundidades de la noche, ve en el fondo del mar y en lo alto de los cielos. Es una mirada de las entrañas que tiemblan conmovidas por un amor semejante al que hace palpitar en el útero de una madre (Jr 31,20). El Padre baja a estas lejanías desde que baja al jardín y pregunta: “Adán, ¿dónde estás?” (Gn 3,9). Todas las páginas de la Biblia cuentan la carrera del padre detrás de los hijos. Sorprendente: ¿busca el hombre a Dios o es Dios quien busca al hombre? Esta parábola nos dice lo segundo (Balthasar). La mirada de misericordia divina atrae al hombre. El amor es esa respiración dada al hombre para hacerle vivir. No estamos aquí ante un hijo que se arma de valor y vuelve a casa y se echa al cuello de su padre, sino que es el padre el que envuelve al hijo con su paternidad (Balthasar). Es el amor lo que cambia a una persona, lo que modifica su mente, sus sentimientos, su voluntad y su misma identidad.

Marko I. Rupnik, Le abrazó y le besó, PPC, Madrid, 1997.
 
Henri M. Nouwen.

El hijo menor

Regresar es volver al hogar. Qué significa volver al hogar se entiende cuando sabemos qué es salir del hogar. Supone rechazar el hogar en el que el hijo nació y fue alimentado rompiendo la tradición cuidadosamente mantenida por la comunidad de la que él formaba parte. Lo más duro en el “abandono del hogar” no es tanto el abandono físico cuanto el “abandono espiritual” del hogar. Ahí nos encontramos muchos. 

Dejar el hogar, pues, es negar la realidad espiritual de que pertenezco a Dios. Dejar el hogar significa vivir como si no tuviera casa teniendo que ir de un lugar a otro tratando de encontrar una.

El hogar es el centro de mi ser, allí donde puedo oír la voz que me dice: “Tú eres mi hijo amado en quien me complazco” (Jesús, el Hijo pródigo del Padre). En cambio, cólera, resentimiento, celos, deseos de venganza, lujuria, codicia, antagonismos y rivalidades son señales que me indican que me he ido de casa. Todo eso me aleja más y más de la casa de mi padre y elijo vivir en un “país lejano”. Y un descubrimiento: soy amado en la medida que soy libre para abandonar el hogar (Balthasar). La bendición está allí desde el principio. La he rechazado y sigo rechazándola. Pero el Padre continua esperándome con los brazos abiertos, preparado para recibirme y susurrarme al oído: “Tú eres mi hijo amado en quien me complazco”. 

Regresar a casa es regresar a recibir el perdón. Uno de los grandes retos de la vida espiritual es recibir el perdón de Dios. Recibir el perdón implica voluntad de dejar a Dios ser Dios. Así pues, hay que regresar a Dios. Y el camino, según nos dice Jesús, es el regreso a la “infancia” espiritual. O dicho de otro modo, el camino de las Bienaventuranzas. El verdadero retrato de Jesús, el Hijo amado. El camino que recorrió Jesús. Tanto que podemos decir que el mismo Jesús se convirtió en hijo pródigo (Denis) para nuestra salvación. Abandonó la casa de su padre celestial, se marchó a un país lejano, dejó todo lo que tenía y volvió con su cruz a casa del Padre. Todo lo que hizo, no como hijo rebelde, sino como hijo obediente, sirvió para llevar de nuevo a la casa a todos los hijos perdidos de Dios. El mismo Jesús que contó la historia (Balthasar) a los que le criticaban por tratar con pecadores, vivió el largo y doloroso camino que describe. Considerar a Jesús como hijo pródigo me va descubriendo lo que significa decir que mi condición de hijo y la condición de hijo de Jesús son uno, que mi regreso y el regreso de Jesús son uno, que mi casa y la casa de Jesús son una. No hay otro camino hacia Dios que no sea el camino que Jesús recorrió. Aquel que contó la parábola del hijo pródigo es la Palabra de Dios que se hizo carne y habitó entre nosotros (Jn 1, 1-14).

Henri M. Nouwen, El regreso del hijo pródigo. Meditaciones sobre un cuadro de Rembrandt, PPC, Madrid, 1998.

Henri Denis                                                                             

Un hombre tenía dos hijos…

A lo largo de la historia de la salvación es persistente el dúo de los dos hijos: Adán tiene dos hijos: Caín y Abel. El mayor es fratricida y el menor la víctima inocente, cuya sangre clama a Dios hasta que Jesús la mezcla con la suya para la salvación de la multitud. Es, pues, el segundo hijo el que cuenta con el favor del Creador.

Abraham también tiene dos hijos: uno de la esclava, Ismael; el otro de la mujer libre, Isaac. Será el segundo, tras la prueba del sacrificio, quien tendrá la bendición de Dios para realizar la promesa del pueblo multiplicado como las estrellas del cielo.

Dios igualmente hará su elección entre Esaú y Jacob, hijos de Isaac. Esaú tendrá que ceder sus derechos de primogenitura al más joven, a Jacob.

Una tradición así puede traicionar el subconsciente y cuando Jesús comienza su relato con el hombre que tenía dos hijos, se saben ya hacia dónde van las preferencias del padre. El segundo hijo será pues: justo y obediente como Abel, liberado y liberador como Isaac, bendito e hijo del Bendito como Jacob.

Para ir mostrando su tesis, Denis nos llevará al momento de la presentación de Jesús en el Templo cuando el viejo Simeón dice a su madre que el niño será signo de contradicción para muchos. La sombra de un hermano primogénito (Israel) planea sobre el Templo. Ya con doce años Jesús vuelve al Templo. Se cumple una “escapada” del Hijo. Una “partida antes de la partida”: ¿No sabíais que debo estar en la casa del Padre? Una escena llena de simbolismo: tres días “perdido”. El tiempo de morir y resucitar. El tiempo para reedificar el Templo.

La partida o el éxodo del hijo

La encarnación es el éxodo del Hijo en Jesús-hombre. Para Juan el Hijo “ha salido de Dios para volver” a Dios. Lo repite varias veces: Jn 8,42-59; 13,3; 16,28. Esto nos dice que el Hijo pródigo no podrá realizar su misión ante los hombres si no es “saliendo” del lugar que le es propio. El ser de Jesús está hecho de esta tensión fundamental entre la “salida” y el “retorno”. Hay que esperar ciertamente que este éxodo radical y existencial de Jesús se manifieste en la vida concreta del Hijo pródigo. Pablo en 2 Cor 8,9 nos dirá: “Conocéis la generosidad de Nuestro Señor Jesucristo, que, por vosotros, siendo rico se hizo pobre para enriqueceros con su pobreza”.  Hay en el Hijo un verdadero despojo, un abandono real, una verdadera renuncia que enriquece a toda la humanidad. Esta experiencia vivida por Jesús de esta dilapidación de sus bienes con los más pobres, con los más desamparados, es algo difícilmente justificable. Humanamente es una locura. Como quiera que se mire este éxodo divino hasta la pobreza humana más sórdida, que desemboca en el más ignominioso de los castigos, es apenas concebible.

La tentación permanente de Jesús

Denis nos invita a referir el desarrollo de las tres tentaciones de Jesús en el desierto a los destinos de los tres hijos “segundos” Abel, Isaac y Jacob. Será la posesión de bienes abundantes, en este caso pan; el gusto por lo maravilloso; la posesión del mundo. Jesús era realmente hombre y sintió la tracción de estas tentaciones mesiánicas. En el fondo se trata de tentaciones contra la pobreza radical. Terrible tentación porque va en contra de la consecución del designio inicial, la realización del Reino para el que Jesús ha sido enviado. Pero he aquí lo intolerable, he aquí el precio que habría que pagar y que sería la perversidad misma: los poderes mesiánicos encadenarían a los mismos que serían sus beneficiarios. Se diría, pues, que el alma de Jesús siente absoluta repugnancia por este tipo de comercio y esclavitud.
 
Jesús en la mesa con los pecadores

Pecadores, publicanos  y prostitutas se sentaron a la mesa con Jesús. No es que coman con él, sino que le comen a él, pues no ha venido por los sanos y los puros, sino por los pecadores. Actuando así al contrario que los fariseos.

¿Y el hermano mayor de la parábola?

El actual momento teológico nos permite considerar, afirma Denis, a Israel como el hermano mayor de la parábola. Es un dato a tener en cuenta para interpretar la parábola del hijo pródigo. Jesús en todo caso es el hijo segundo. Este hijo mayor no recibe de su Padre ninguna palabra de condena. El Padre sólo le transmite palabras de dulzura para hacerle comulgar en el acto de amor hacia su hermano menor.

Israel es siempre el primogénito siempre amado, el pueblo siempre elegido. En las palabras del Padre hay algo más: la afirmación de la comunidad de amor entre Israel y su Dios: “Todo lo que es mío es tuyo”. Son las palabras del diálogo entre el Padre y el Hijo (Jn 17).

El hermano mayor podría haber guardado silencio, desaparecer para hacer patente su descontento, pero no, sus palabras son fuertes y contundentes. Pero no. El primogénito toma la palabra para oprimir al Hijo pródigo de la manera más severa. Mientras que en la primera parte del relato la descripción del de la fuga del Hijo pródigo es relativamente sobria, aquí las palabras del hijo mayor son duras y pintan en detalle la desvergüenza del Hijo pródigo. Como quien no quiere la cosa se toca el tema de su vida moral, degradada en el libertinaje.

Los reproches del hermano mayor, evidentemente, van dirigidos también al Padre y le llegan muy hondo. Si se mira bien, éste traiciona el amor filial: perdona sin castigar, rehabilita al pecador, se burla de las exigencias morales más elementales, humilla la virtud fomentando el vicio, da a entender que la libertad no tiene fronteras y que “todo está permitido”. Todas estas ideas las tiene el primogénito en su corazón y no puede callárselas. Nos encontramos claramente en el conflicto entre la ley y la gracia. El conflicto de Jesús y el pueblo de Israel.

Henri Denis, Jesús el Hijo Pródigo del Padre, Paulinas, Madrid, 2001.   

                                                                                                                                                

La identificación de Jesús con el hijo pródigo, perdido y recuperado, nos hablan claramente de la implicación divina en la recuperación –salvación- de lo humano. Recogemos parte del pensamiento de Vidal Taléns en esta tesis ciertamente alentadora.

Si Jesús de Nazaret fuera un hombre ya merecería atención; pero ¿y si fuera el mismo Dios en persona que en la persona de su Hijo Jesús decía: “todo lo que hicisteis a uno a uno de estos…a mi me lo hicisteis” (Mt 25)? No conservarían estas palabras la fuerza revolucionaria que tienen, en todo tiempo y en toda cultura, si fueran simplemente las palabras de un hombre, ni aun siendo aquel que sostuviera la mayor representación de Dios o aquel en quien Dios se hubiera complacido sobremanera.

Las cristologías posteriores al Vaticano II han significado intentos laudables de hacer teología 1) en diálogo con la modernidad ilustrada, y 2) desde la historia de sufrimiento de la humanidad. Estas dos perspectivas en la bien intencionada Ilustración moderna del XVIII y XIX, pretenden ir al unísono. Pero desde que se pensó en una “ilustración de la Ilustración” en la Escuela de Frankfurt, o sea, desde la crítica a la dialéctica histórica en que había caído la primera Ilustración, ya no parece que vayan tan al unísono la razón moderna y la liberación del sufrimiento. Ambas, la razón y la liberación, permanecerán en tensión dialéctica irresoluble. En efecto, con la racionalidad moderna se busca la emancipación; pero, desencadenado este proceso, no se sabe dónde ni cómo acabar, y se reclama de nuevo la racionalidad, sin haber podido acceder a una síntesis aceptada por todos. Es decir, ¿cómo es posible que buscando la emancipación de la humanidad por medio de las “luces” del conocimiento y la acción humana, acabemos en nuevas esclavitudes o incluso en más de una barbarie?
El problema de la salvación humana no se plantea bien dentro de las coordenadas de pensamiento dictadas por la modernidad ilustrada. Hay que entrar en diálogo crítico, desde otras instancias de pensamiento de luz, para responder a los problemas heredados del mundo moderno. La cristología sigue pensando que la Encarnación del Hijo de Dios, el Hijo pródigo del Padre, es la máxima expresión del amor de Dios, verdadera redención de lo humano en cada ser humano y ello además en “carne viva”, que es como se desea, se ama, se sufre y se muere humanamente. Y esa redención de lo humano, dada la condición humana concreta que hemos asumido en nuestra historia de la libertad, no nos la podemos dar nosotros mismos. Hemos conquistado grandes cotas de emancipación desde el Humanismo y la Ilustración. Pero nos hemos visto enzarzados en nuevas esclavitudes y dominaciones. Sólo un verdadero Dios puede ser capaz de salvar humanamente lo humano.

Hay que poner el énfasis en el adverbio “humanamente”. Nosotros, humanamente, no parece que podamos escapar a la tendencia de endiosarnos, a traspasar el límite, a “salir de casa” cuando decidimos arreglarlo todo, recrearlo todo, mediarlo todo. Sólo un verdadero Dios ha podido por la Encarnación de su Hijo, Jesús de Nazaret, nacido de mujer, siendo Él quien era, elevar lo humano a la plenitud de su vocación, ese estar destinados a superarnos a nosotros mismos y nuestros límites. Pero esa elevación la cumple Dios en Jesús, precisamente desde su propia “carne”, es decir, desde su condición humana limitada y desde la angustia por su existencia amenazada por las esclavitudes y la muerte en sus mil máscaras. Bajo el imperio de poderes anónimos no controlados, el ser humano ha sufrido y ha sucumbido a la tentación “de demonizar” al que daba la cara por aquellos poderes, o de convertirse él mismo en demonio que exige su imperio. No ha habido forma humana de escapar a esta fatalidad, evocadora de lo demoníaco o lo infrahumano en el hombre: “la serpiente me sedujo”, los políticos están corruptos, el mercado manda… o “¿soy yo acaso el guardián de mi hermano?”, yo no soy responsable del hambre en el Tercer Mundo… Por eso la condición humana repetidamente roza lo trágico. No ha estado en manos del ser humano su propia redención. Entonces, ¿hay o no hay modo de recobrarnos humanamente de la pérdida de esta fe ilustrada en la “autorredención”? Esto es lo que está en juego en la cuestión del lenguaje de encarnación y preexistencia de Jesucristo.Es el trabajo de la meditación teológica, humana, creyente y cristiana, sobre la Encarnación del Hijo de Dios en Jesús de Nazaret, el Cristo, precisamente para estos tiempos que corren. Hoy nos hallamos con un ser humano herido en su fe en su emancipación y progreso, herido en su fe en sí mismo y lo que puede dar de sí; herido en su fe en que se hará justicia, y en que todos, justos e injustos, la reconocerán, la acatarán y cargarán con las consecuencias. Sin una propuesta de la Encarnación del Hijo de Dios para redención de lo humano no sabemos cómo puedan cicatrizar dichas heridas desde dentro, o sea, humanamente. La Encarnación del Hijo de Dios, su “salida” del hogar trinitario para nuestra salvación lo convierten en el Hijo pródigo en busca de todos los hijos pródigos. Lo proclamamos ya en el credo de nuestra fe: “Por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María la Virgen y se hizo hombre”, se hizo pródigo. Es señal de una mayor misericordia el hecho de que Dios nos concediera el perdón y nos manifestara todo su amor, no desde su omnipotencia absoluta, sino a través de la humanidad de Jesucristo, su Hijo; porque así estuvo restaurando el “ordo iustitiae”, un orden creacional que la humanidad había roto y, a lo largo de su historia, no había podido restituir por sí misma.
Dios ha querido redimirnos contando con nosotros, desde la humana criatura. Este es el signo de plenitud de sentido que se nos ha dado a los humanos en medio de una historia aún abierta a la libertad del hombre, pero en la que la libertad creadora y recreadora del Espíritu de Dios no deja de trabajar las posibilidades creaturales e históricas de cada tiempo humano. 

Jesucristo es, pues, Palabra definitiva e irrevocable de Dios, pero en diálogo aún abierto con los hombres y mujeres concretos de cada tiempo y cultura. De este Jesús decimos que es el hombre nuevo, renovado, el hombre perfecto con ausencia de pecado (Heb 4,15). Esta ausencia de pecado no le hace insolidario con los hombres sino todo lo contrario. Es esa ausencia de pecado la que puede fundar verdadera solidaridad humana. Si le falta el pecado a Jesús nada verdaderamente humano le falta. El pecado es la razón de que no hayamos podido vencer la insolidaridad humana. A los otros humanos es a quienes nos sobra el pecado que nos deshumaniza. En Jesús, Dios conoce humanamente a los pobres que confían en Dios, conoce a los “zaqueos”, conoce a las mujeres usadas y repudiadas, conoce a los niños menospreciados o explotados, conoce a los amigos que traicionan por miedo o por afán de poder, conoce el amor de los y las que le toman inmenso cariño, conoce los “caifás” y “pilatos” de todos los tiempos, conoce a todos los hijos menores y a todos los hermayores.

Necesitamos del lenguaje de la fe que habla de la Encarnación del Hijo de Dios. Porque si en la historia de Jesús no se percibe desde abajo, desde nuestra tierra, que es Dios en persona, en la persona de su Hijo Jesús, el que se revela y salva, no vemos cómo garantizar entonces la implicación personal del mismo Dios en la historia de pecado desencadenada por los humanos. 

Esta es la única forma de que podamos hablar ya, con fundamento, de verdadera salvación de lo humano y de esperanza futura, aun resistiendo en medio de la historia humana. No pensamos la salvación sólo para después de la historia humana, o dando la historia por perdida, o por mero engaño. Concebimos una salvación ya disponible en esta historia y abierta a su plenitud en la trascendencia divina.
Las comunidades cristianas primitivas comprendieron la cruz o la carne de Jesús (Jn 1,14; 1Jn 4,2; 1Cor 1,18) como el lugar desde el que se nos concedió el perdón y la posibilidad de una vida nueva; el lugar de la cruz y el de las víctimas inocentes, el de los últimos, con los que Dios, en la persona de su Hijo Jesús, se ha identificado. Este es el lugar a donde todas las religiones hemos sido emplazados. Al pie de la cruz y de los crucificados, hemos sido emplazados, místicos de todas las religiones y relativistas o nihilistas de la modernidad occidental.

Brindo, pues, este encuentro de la parábola del hijo pródigo con la reflexión cristológica de Pepe Vidal como una meditación cristiana para tiempos de crisis y sufrimiento.

Blas Silvestre.

domingo, 24 de junio de 2012

HORARIO de MISAS en VERANO - ACTUALIZADO-

La página con el horario de Misas ha sido actualizado con al horario de verano.

Puede acceder desde el enlace permanente o desde el siguiente enlace:

martes, 5 de junio de 2012

Programa Semana de San Antonio

Semana de San Antonio
50 años de la colocación de la primera piedra del templo


Semana del 11 al 17 de Junio de 2012

  • Lunes 11: Misa Aniversario 50 y 25 de los matrimonios de nuestra Parroquia 20 horas.

  • Martes 12: Misa Aniversario 50 y 25 de los bautizados entonces en nuestra Parroquia 20 horas.


  • Miércoles 13: San Antonio 19 horas: acto cultural en homenaje a los arquitectos, escultor y artífice de la vidriera del altar mayor, seguido de la Misa a San Antonio con asistencia de los sacerdotes que a lo largo de estos 50 años han servido en nuestra Parroquia. Reparto del Pan de San Antonio


  • Jueves 14: Misa con administración del sa
cramento de la unción a mayores de 65 años,
 20 horas.

  • Viernes 15: Asamblea parroquial, 20:30 horas.

  • Sábado 16: Entrega del certificado de ministros extraordinarios de la eucaristía en la misa de las 20 horas.

  • Domingo 17: Concierto en honor a San Antonio por Studium Vocale, 18:30 horas.


                                   

martes, 22 de mayo de 2012

Cine Forum Mayo

Una Parroquia de Cine : CINEFORUM

Nuestra cita de este próximo viernes 25 de mayo con el cine nos llevará a la Polonia comunista de finales del SXX, del sindicalismo del movimiento Solidaridad, de las protestas obreras,  de la falta de libertad, donde un joven sacerdote, Jerzy Popiełuszko, se convertirá en un ejemplo de testimonio a la verdad, una verdad incomoda que le llevará a la muerte, brutalmente asesinado por los servicios de seguridad del gobierno polaco en octubre de 1984.


martes, 1 de mayo de 2012

Mayo en Conversación Ininterrumpida

 ACTIVIDADES MAYO

A continuación presentamos el cartel con todos los actos de Mayo, donde la organización católica AIN (Ayuda a la Iglesia Necesitada) tendrá un protagonismo especial.

También comentar que del calendario de Mayo que anunciamos en nuestro Boletín San Antonio en Acción nº 6, se suspende la charla de AIN que estaba programada para el miercoles 9 a las 20:30 y se añade la charla "Una mirada cristiana a la crisis" para el martes 8 a las 20:30h.


martes, 10 de abril de 2012

Diálogos entre la fe y la cultura

Diálogos entre la fe y la cultura
Presentamos el esquema de la sesión fe-cultura que celebraremos en los salones parroquiales el próximo  25 de abril a las 20,30h.
 La Biblia y la palabra del mundo

Cantar de los Cantares (X-VI a.C.)

Song of Solomon de Julius Schnorr
Presentación
“La luz y los colores, los sonidos y los olores, las metáforas y las comparaciones, la naturaleza y la historia, lo normal y lo exótico, todo está al servicio de una intención: cantar el amor”, Sagrada Biblia de la Conferencia Episcopal Española.
1250 palabras hebreas, catalogado entre los libros sapienciales. ¿Trata del amor divino o del amor humano? El autor ha escrito amor con y sin artículo; es decir “el amor” y “Amor”, respectivamente. ¿No habrá alguna intencionalidad tras este recurso lingüístico? Parece que sí. El tema central del libro es el amor, encarnado y concreto. El amor es el símbolo más elocuente y digno para hablar de Dios, sin caer en un angelismo desencarnado. “Dios es amor”, nos dice san Juan. En el amor humano destella el amor único e infinito divino. Si el rostro de la mujer, la gran protagonista del Cantar, es polifacético, una pregunta mantiene en tensión al lector de este libro: ¿A qué rostro de mujer se le mostrará Amor? La respuesta la encontraremos en la cumbre del libro: en la “teofanía” (8,5-7). Se dan cita en esta escena la Ley (Génesis) y los Profetas (Jeremías y Ezequiel), y la protología (el inicio de la vida y la muerte), que convierten a la teofanía del Cantar en un preludio del Tabor evangélico. Al fin y al cabo, el amor es mayor que la fe y que la esperanza (1 Cor 13,13).
Introducción musical
I. De cómo el lenguaje del cuerpo supera al lenguaje lingüístico
Cantar de los cantares 1, 1-4
Serrana (fragmento) de Lope de Vega (1562-1635)
Poema, de Vicente Núñez (Córdoba, 1926-2002)
Momento musical
II. De cómo el amor requiere el encuentro entre los amados
Cantar de los cantares 2, 13-14
Soneto del amor oscuro de Federico García Lorca (1898-1936)
Momento musical
III. De cómo el amor de Dios despierta el amor verdadero y liberador
Cántico espiritual de san Juan de la Cruz (1542-1591)
Poema, de Antonio Gamoneda (Oviedo 1931)
Momento musical
IV. De cómo el Amor supera a la muerte, el pecado y el olvido
Cántico espiritual, San Juan de la Cruz
La voz a ti debida, Pedro Salinas (1891-1951)
Poema, Víktor Gómez (Madrid 1967)
Cantar de los Cantares 8, 5-7
Final musical

miércoles, 28 de marzo de 2012

Horarios Semana Santa 2012

Cine Forum Marzo

Una Parroquia de Cine: CINE-FORUM

Este viernes 29 de Marzo la cita con el cine nos llevará a la Gran Bretaña a punto de entrar en guerra con Alemania y conoceremos la historia del segundo hijo del rey Jorge V, el principe Alberto Duque de York, una historia conmovedora de superación personal.

domingo, 26 de febrero de 2012

Para la Reflexión

Cuaresma, camino de liberación

“La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres”.
Quijote, II, 58.
 
Este intuitivo texto de Cervantes, en su capital obra Don Quijote de la Mancha, revela la cara y la cruz de la situación humana: desde unos orígenes de libertad plena a unas experiencias existenciales de libertad cautiva.  Es la reflexión que para esta Cuaresma de 2012 os proponemos.

La libertad puede quedar cautiva. La libertad es una libertad amenazada. Tan amenazada que es difícil encontrar un momento de la historia del hombre, salvo el momento de los orígenes, en el que el sujeto humano sea dueño pleno de su libertad.
En la historia humana la experiencia nos demuestra hasta dónde puede llegar la cautividad de la libertad: al ojo por ojo y diente por diente, a las razones de Estado, al nacionalismo extremo, al racismo, al nazismo, a la sed de venganza, al ansia de conquista, a la falta de misericordia, a la incapacidad de perdón. ¿Cómo liberar la libertad humana? ¿Cómo recuperar el más precioso de los dones que los cielos dieron a los hombres? ¿Cómo no caer en la esclavitud?
 
La propuesta cristiana.

Lo que está en juego en la historia de la humanidad es la plenitud de lo humano. La condición humana no sometida.  La afirmación cristiana es contundente: Cristo no es sólo perfecto hombre, sino que es el Hombre perfecto, la plenitud de la humanidad realizada según el designio de Dios. Esta es la afirmación que provoca esperanza para unos, rechazo para otros. Intentemos desarrollar esta propuesta.

Si Jesús de Nazaret fuera un hombre ya merecería atención; pero ¿y si fuera el mismo Dios en persona que en la persona de su Hijo Jesús decía: “todo lo que hicisteis a uno a uno de estos…a mi me lo hicisteis” (Mt 25)? No conservarían estas palabras la fuerza revolucionaria que tienen, en todo tiempo y en toda cultura, si fueran simplemente las palabras de un hombre. La meditación cristiana intenta hacer teología 1) en diálogo con la modernidad ilustrada, y 2) desde la historia de sufrimiento de la humanidad.
Estas dos perspectivas en la bien intencionada Ilustración moderna del XVIII y XIX, pretenden ir al unísono. Pero el discurrir de la historia no parece que vayan tan al unísono la razón moderna y la liberación del sufrimiento. Ambas, la razón y la liberación, permanecerán en tensión dialéctica irresoluble. Los acontecimientos últimos en nuestro país nos crean muchas dudas. En efecto, con la racionalidad moderna se busca la emancipación, la libertad para todos; pero, desencadenado este proceso, no se sabe dónde ni cómo acabar, y se reclama de nuevo la racionalidad, sin haber podido acceder a una síntesis aceptada por todos. Es decir, ¿cómo es posible que buscando la emancipación de la humanidad por medio de las “luces” del conocimiento y la acción humana, acabemos en nuevas esclavitudes  o incluso en más de una barbarie? Hay que entrar en diálogo crítico, desde otras instancias de pensamiento de luz, para responder a los problemas heredados del mundo moderno.

La teología sigue pensando que la Encarnación del Hijo de Dios es la máxima expresión de la verdadera redención de lo humano en cada ser humano y ello además en “carne viva”, que es como se desea, se ama, se sufre y se muere humanamente. Y esa redención de lo humano, dada la condición humana concreta que hemos asumido en nuestra historia de la libertad, no nos la podemos dar nosotros mismos. Hemos conquistado grandes cotas de emancipación desde el Humanismo y la Ilustración. Pero nos hemos visto enzarzados en nuevas esclavitudes y dominaciones. Por ello, la fe cristiana afirma: sólo un verdadero Dios puede ser capaz de salvar humanamente lo humano.
Hay que poner el énfasis en el adverbio “humanamente”. Nosotros, humanamente, no parece que podamos escapar a la tendencia de endiosarnos, a traspasar el límite, cuando decidimos arreglarlo todo, recrearlo todo, mediarlo todo. Sólo un verdadero Dios ha podido, por la Encarnación de su Hijo, Jesús de Nazaret, nacido de mujer, siendo Él quien era, elevar lo humano a la plenitud de su vocación, ese estar destinados a superarnos a nosotros mismos y nuestros límites. Pero esa elevación la cumple Dios en Jesús, precisamente desde su propia “carne”, es decir, desde su condición humana limitada y desde la angustia por su existencia amenazada por la muerte en sus mil máscaras. Bajo el imperio de poderes anónimos no controlados, el ser humano ha sufrido y ha sucumbido a la tentación “de demonizar” al que daba la cara por aquellos poderes, o de convertirse él mismo en demonio que exige su imperio.. No ha habido forma humana de escapar a esta fatalidad evocadora de lo demoníaco o lo infrahumano en el hombre: “la serpiente me sedujo”, los políticos están corruptos, el mercado manda… o “¿soy yo acaso el guardián de mi hermano?”, yo no soy responsable del hambre en el Tercer Mundo… Por eso la condición humana repetidamente roza lo trágico. No ha estado en manos del ser humano su propia redención. Entonces, ¿hay o no hay modo de recobrarnos humanamente de la pérdida de esta fe ilustrada en la “autorredención”?. Es el trabajo de la meditación teológica, humana, creyente y cristiana, sobre la Encarnación del Hijo de Dios en Jesús de Nazaret , el Cristo, precisamente para estos tiempos que corren. Hoy nos hallamos con un ser humano herido en su fe en su emancipación y progreso, herido en su fe en sí mismo y lo que puede dar de sí; herido en su fe en que se hará justicia, y en que todos, justos e injustos, la reconocerán, la acatarán y cargarán con las consecuencias. Sin una propuesta de la Encarnación del Hijo de Dios para redención de lo humano no sabemos cómo puedan cicatrizar dichas heridas desde dentro, o sea, humanamente.
 
¿Qué presuponemos cuando hablamos de una auténtica Encarnación? Presuponemos una creación del mundo desde la nada por parte de Dios. En una diferencia y una relación entre Creador y criatura. La Encarnación presupone un Dios amor, comunión trinitaria, capaz de unir lo diferente y aun colmarlo de su plenitud, porque El es en sí unidad y diferencia. Es señal de una mayor misericordia el hecho de que Dios nos concediera el perdón y nos manifestara todo su amor, no desde su omnipotencia absoluta, sino a través de la humanidad de Jesucristo, su Hijo; porque así estuvo restaurando el “ordo iustitiae”, un orden creacional que la humanidad había roto y, a lo largo de su historia, no había podido restituir por sí misma. Dios ha querido redimirnos contando con nosotros, desde la humana criatura. Este es el signo de plenitud de sentido que se nos ha dado a los humanos en medio de una historia aún abierta a la libertad del hombre, pero en la que la libertad creadora y recreadora del Espíritu de Dios no deja de trabajar las posibilidades creaturales e históricas de cada tiempo humano.

Jesucristo es, pues, Palabra definitiva e irrevocable de Dios, pero en diálogo aún abierto con los hombres y mujeres concretos de cada tiempo y cultura. De este Jesús decimos que es el hombre nuevo, renovado, el hombre perfecto con ausencia de pecado (Heb 4,15). Esta ausencia de pecado no le hace insolidario con los hombres sino todo lo contrario. Es esa ausencia de pecado la que puede fundar verdadera solidaridad humana. Si le falta el pecado a Jesús nada verdaderamente humano le falta. El pecado es la razón de que no hayamos podido vencer la insolidaridad humana. A los otros humanos es a quienes nos sobra el pecado que nos deshumaniza. En Jesús, Dios conoce humanamente a los pobres que confían en Dios, conoce a los “zaqueos”, conoce a las mujeres usadas y repudiadas, conoce a los niños menospreciados o explotados, conoce a los amigos que traicionan por miedo o por afán de poder, conoce el amor de los y las que le toman inmenso cariño, conoce los “caifás” y “pilatos” de todos los tiempos. Necesitamos del lenguaje de la fe que habla de la Encarnación del Hijo de Dios. Esta es la única forma de que podamos hablar ya, con fundamento, de verdadera salvación de lo humano y de esperanza futura, aun resistiendo en medio de la historia humana. No pensamos la salvación sólo para después de la historia humana, o dando la historia por perdida, o por mero engaño. Concebimos una salvación ya disponible en esta historia y abierta a su plenitud en la trascendencia divina. 
 
Las comunidades cristianas primitivas comprendieron la cruz o la carne de Jesús (Jn 1,14; 1Jn 4,2; 1Cor 1,18) como el lugar desde el que se nos concedió el perdón y la posibilidad de una vida nueva; el lugar de la cruz y el de las víctimas inocentes, el de los últimos, con los que Dios, en la persona de su Hijo Jesús, se ha identificado. Este es el lugar a donde los miembros de todas las religiones hemos sido emplazados. Al pie de la cruz y de los crucificados, hemos sido emplazados, místicos de todas las religiones y relativistas o nihilistas de la modernidad occidental.

La lucha por la libertad

La vida del hombre sobre la tierra es una batalla entre el bien y el mal. No sólo eso.  Además, el ser humano experimenta una división en lo más profundo de su ser. San Pablo en Rom 7, 18-19 describe esta situación: querer el bien lo tengo a mi alcance, más no el realizarlo; no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero. La misma expresión "esto es humano" nos remite a esta contradicción de "lo humano". Es humano porque es valeroso, valioso, bueno, bello, porque actúa como debe actuar un hombre, es humana la solidaridad entre los humanos; pero es humano, también se dice para justificar el mal, como si el mal se hubiera convertido en algo normal.
 
Cristo, pues, recupera el proyecto de Dios. Desde el principio la humanidad estaba destinada a encontrarse con Cristo. El pecado provoca un vacío en el hombre pues el hombre abandona a Dios. Y el hombre sin Dios está abandonado a sus propias fuerzas en contradicción porque está hecho para Otro. El hombre solo, dada su limitación, es un peligro. Lo que puede fallar, alguna vez falla: lo que hemos dicho de la historia de la humanidad. El cristiano sabe de sufrimientos en el tiempo presente, pero también sabe que le espera la manifestación de la gloria. Hay sufrimiento porque la creación fue sometida a la caducidad, no de forma espontánea, no de modo natural, no porque no hubiera otro remedio, sino por decisión libre equivocada. Pero "en la esperanza de ser liberada de la esclavitud de la corrupción para participar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios (Rom 8,21).

Parroquia San Antonio de Padua. Valencia.