jueves, 25 de octubre de 2012

Para la Reflexión: "Los medios necesarios para vivir"

Breve reflexión sobre los Medios Necesarios Para Vivir.

http://www.flickr.com/photos/prognatis/2844674561/in/set-72157607214163855/
Ruinas de Angkor, imagen original de Pau García Solbes alojada en Flickr
El ser humano, como todo ser viviente, no puede prescindir de un medio favorable para ser él mismo; ésta es una ley biológica esencial. Todo hombre necesita un medioambiente para vivir, crecer, descubrir y hacer florecer su personalidad. Esta necesidad es vital y absoluta. Incluso, a menudo, un hombre necesita diversos medios: está el medio familiar, el medio profesional, el medio preciso para su formación intelectual o técnica; existe también un medio indispensable para toda vida del espíritu, ya se trate de ciencias especulativas, de artes o incluso de la vida religiosa. Si el hombre en nuestros días está tan profundamente descentrado, ¿no lo es más a menudo porque los diferentes medios en los que se desenvuelve su existencia no son ya los que deberían ser para asegurar su desarrollo total y armonioso? Lo más grave precisamente es que la mayoría de los medios en el seno de los cuales viven muchos de nuestros contemporáneos son en general desfavorables  para el desarrollo de la vida del espíritu. La familia, la escuela, la universidad, las iglesias, las instituciones culturales y sociales tienen mucho que decir en este aspecto.


Las leyes son necesarias, ya lo hemos dicho en otro escrito sobre los límites, pero insuficientes. El medio es anterior a la ley. Y el medio está fallando. Dicho con cierta exageración, hay más selva que ciudad. El desbordamiento de los límites más esencialmente humanos sucede por la falta de medios en que van creciendo los futuros ciudadanos. La familia no debe abdicar, como seguramente lo ha hecho, de sus responsabilidades de educación. La escuela debe educar en la contrariedad. No a los deseos exacerbados. La universidad debe enseñar el rigor y la competencia profesional. Las iglesias deben crear medios apropiados para vivir la propia religiosidad. La cultura y la sociedad han de evitar el espectáculo. La sobriedad y el equilibrio deben ser metas frente al triunfo y el éxito a toda costa. La vida sencilla debe ser la vida.


En esta reflexión sobre los medios, éstos no son instrumentales sino constitutivos. No todo es manipulable y convertible en mercado. Es posible vivir de otra manera.

Blas Silvestre, octubre 2012.

Una Parroquia de Cine :Ciclo de Bioética - Al Cruzar el Límite

Ciclo de Bioética: Al Cruzar el Límite


Mañana viernes 26 de octubre a las 21:00h  tendremos ocasión de ver la película estadounidense "Al cruzar el límite" con Hugh Grant y Gene Hackman como actores principales en un "thriller" donde la acción se entremezcla con los dilemas éticos que encuentra la medicina, sobre todo en la investigación clínica. Ambos médicos interpretados por Grant y Hackman serán enfrentados por  los límites que plantea dicha investigación.




lunes, 1 de octubre de 2012

Una Parroquia de Cine :Ciclo de Bioética - En un mundo mejor

 CICLO DE BIOÉTICA - En un Mundo Mejor.
 
 
El próximo viernes 5 de octubre iniciamos el ciclo de cine sobre Bioética, que este més excepcionalmente tendrá dos películas, estrenando además nuevo horario, 21:00 horas, con la proyección del film En un mundo mejor, de Susanne Bier, 2010, Dinamarca, Suecia, 119 minutos, drama.
 


La bioética no es solo un método, una práctica, un saber… es algo más; aspira a otro mundo, o quizás tan solo a hacer este algo mejor, que no es poco. En este afán no puede menos que aliarse en el gran imaginario de nuestra época  que es el cine. La bioética vive y se nutre de muchos recursos. Uno de ellos es la imaginación: el cine.

“En un mundo mejor” es una de las últimas películas que aborda la tarea de iluminar la forma en que podemos hacer un mundo mejor. Sin simplificaciones, sin angelismos, sino vigorosa, honesta y valientemente. Nos ofrece la posibilidad de ejercitarnos en un laboratorio moral, en el juicio ético.
 
La trama no deja de plantearnos problemas que hemos de considerar desde la perspectiva ética (y bioética). Por un lado la vida de los niños que viven en la tranquila ciudad danesa. ¿Cómo afrontar el acoso escolar? ¿Cómo solucionar las situaciones familiares complejas? ¿Cómo hacer frente a la muerte de la madre con tan pocos años? ¿Cómo afectan los nuevos modelos familiares a los hijos? Por otro lado, los problemas que presenta un campo de refugiados donde trabaja temporalmente uno de los padres.
 
El tema predominante que nos plantea la película es el de cómo responder a la violencia. “Venganza” es el título original en danés de la película (Haevnen). O mediante un gesto no violento a través del diálogo. La película ofrece un mundo mejor que la venganza. Por ello trabaja también la   bioética. No veremos en la película uno de esos problemas que tanto nos llama la atención: fecundación in vitro, biotecnología, eutanasia (aunque éste sí se apunta), aborto, genoma… Pero siendo la primera película del ciclo “Cine y  bioética”, nos viene muy bien para entrar en un “talante ético” con miras a los problemas que las conferencias nos planteen. La bioética también pretende un mundo mejor.

(Artículo publicado en nuestro boletín San Antonio en Acción nº 8)

Para la Reflexión : "Límites"

 Límites 



Olvidados los clásicos, los modernos no acabamos de acertar en un camino de equilibrio y  crecimiento ciudadano. Aquel humanismo griego que nos hablaba, y nos habla, de los límites de la razón, que no ignora los aspectos más trágicos de la existencia humana, pero confía en el poder del conocimiento y de la acción para superarlos. La prudencia es la primera y la última palabra de ese humanismo trágico que invita al hombre a querer todo lo posible, pero solamente lo posible, y a dejar el resto a los dioses. Nos hemos alejado de este humanismo. Y así nos va.

Ahora los límites los marcan las leyes, necesarias en un estado de derecho, pero insuficientes para hacer ciudadanos. Si se quema el bosque, endurezcamos las penas. Si los anti-sistema bloquean la ciudad, apliquémosles las leyes. Si crece el tráfico de drogas, mano dura con los traficantes. Si se roban los productos del campo, los rodeamos de vallas. Y así. Hace ya mucho que nuestra escuela y nuestra familia no educan en los límites, límites del propio individuo y límites de la sociedad en la que tendrá que desenvolverse.

Una de las primeras claves de la felicidad, individual y colectiva, es el conocimiento de los propios límites y su aceptación. Y digo felicidad y no bienestar. No son lo mismo. Este es otro debate. Desde sus límites el individuo pone en marcha su creatividad, su libertad, su búsqueda y su solidaridad. El grito es: ¡creativos, no usuarios! Porque no se respetan los límites de las leyes porque el individuo no conoce sus propios límites. Y quema, asalta, golpea y destroza cuanto sale a su paso.

A alguien le puede parecer este humanismo un humanismo de baja tensión. Desactivador de energías necesarias y justas. Considérese detenidamente. Las tertulias de cualquier signo se mueven en torno a la ley y la ideología de profesión. Alguien tiene que hablar, en las tertulias, en los medios, de antropología, de filosofía, de fundamento. El ciudadano es algo más que un voto, una idea política, una opción de partido. Familia, escuela y universidad tiene mucho que decir y, por tanto, a mi parecer, mucho que recuperar. Desear todo lo posible, solamente lo posible, y dejar lo demás a los dioses. Curiosamente todavía hablamos de Aristóteles. Por algo será.

Blas Silvestre.